Para la detección y prevención de los desastres naturales, las sociedades cuentan con la tecnología.
De esta manera, la década de 1990 ha sido declarada en la XII Asamblea General de las Naciones Unidas, como Década Internacional para la reducción de las Desastres Naturales. Así, con la ayuda de las nuevas tecnologías, como la espacial, la de las comunicaciones telemática y la de los censores.
Por su parte, gran cantidad de científicos (meteorólogos, vulcanólogos, etcétera) están dedicados a estudiar como se originan y desarrollan estos fenómenos. Su objetivo es tomar las medidas necesarias con el fin de aminorar los efectos de los desastres naturales y educar a la población para
afrontarlos y contrarrestarlos en la medida de lo posible.
La contribución de la tecnología en la prevención de los desastres es notable: por un lado, a través de las imágenes satelitales se puede conocer la cartografía de las zonas de riesgo como por ejemplo, de las áreas fácilmente inundables. Incluso, los satélites de percepción remota, que utilizan técnicas fotográficas con rayos infrarrojos, pueden emplearse para detectar modificaciones en la densidad de la vegetación en zonas proclives a las sequías. También hay satélites meteorológicos que permiten la predicción y seguimiento de las tormentas tropicales.


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